14 de agosto de 2017

Siento rabia y Tú me dices que tengo que perdonar




Jesús me inquieta.

Tengo rabia y Él  me dice que debo perdonar.

Tengo miedo y Él  me dice que debo arriesgarme.

Tengo dudas y Él  me dice que debo creer.

Estoy angustiado y Él  me dice que me tranquilice.


Siento pereza y Él  me dice que debo continuar.

Tengo mis proyectos y Él  me dice que acepte los suyos.

Tengo propiedades y Él  me dice que sea mendigo.

Tengo seguridad y Él  me dice que nada promete.

3 de agosto de 2017

¿A quién te quieres parecer?


Y tú, ¿a quién te quieres parecer? Acaso a ese cantante popular, o a algún jugador de fútbol afamado, o a esos personajes que se ven en las publicidades disfrutando en fiestas con gente sonriente y copas en sus manos. Me dirás que no, que te sientes cómodo pareciéndote a nadie en particular. Sin embargo, ¿qué comportamientos imitas, que cosas buscas con esfuerzo y anhelo?

Quizás la manera más efectiva de comprender a quien queremos parecernos consiste en descubrir aquellas cosas que nos incomodan, que nos hacen sentirnos cómo fuera de lugar. Por ejemplo, cuando nos ponemos en la necesidad de decir algo o emitir una opinión que contradice lo que se considera normal, ante quienes nos rodean. En esos momentos pensamos que quizás los demás van a rebatir nuestras opiniones, ¿y entonces que haremos? ¿Nos atreveremos a presentar ideas que no son vistas en televisión, calificadas como lo bueno y deseable? ¿Toleraremos el ser rechazados y mirados como quizás fuera de época y hasta un poco intolerantes?

También podemos meditar en aquellas actitudes que tomamos y generan, de inmediato, la visión de que somos modernos y acoplados a las tendencias más recientes. Allí no hay ningún problema, nos movemos como pez en el agua, podemos dialogar y ser vistos con aceptación y hasta con algo de envidia, si es que además podemos presumir un poco de cultura, conocimientos, o hasta lucir exitosos y ganadores.